Entrena a tu cerebro para comer MENOS y aumentar el PLACER al comer

Es posible reprogramar nuestro cerebro prestando atención a lo que nos influye a la hora de tomar decisiones.

Tenemos que dedicar tiempo a identificar y comprender las asociaciones mentales que realizamos con las cosas con las que disfrutamos y con las que no.

¿Podemos realmente entrenar a nuestro cerebro para comer menos y perder peso?

A la hora de perder peso, esto es de vital importancia. Explica la razón por la que a menudo tuvimos dificultades en el pasado para quitarnos kilos y no ganarlos de nuevo. También vamos a ver distintas formas de comer y sentirnos satisfechos sin alimentarnos en exceso. Es una herramienta muy útil para lograr que el proceso de adelgazamiento tenga éxito.


Nuestra mente subconsciente controla nuestros pensamientos y acciones. Podemos pasarnos años queriendo perder peso, pero por alguna razón, siempre acabamos procrastinando, planificando que empezaremos la dieta la semana que viene, o el mes siguiente.

El deseo de perder peso puede ser fuerte, pero sabiendo que estar a dieta puede ser bastante desagradable e incluso (en nuestra mente) doloroso, el cerebro lo asocia así con infelicidad e incomodidad, y por tanto trata de mantenernos lejos de ello.

No obstante, es interesante que seamos capaces de encontrar con facilidad la fuerza de voluntad necesaria para perder kilos para nuestra boda o un evento importante.

Esto sucede porque nuestra mente determina que será mucho más desagradable el tener una mala imagen en esa ocasión especial que el “sufrir” una dieta para eliminar el sobrepeso. El hecho de pensar en que el vestido de novia no nos quedará bien y no estaremos radiantes nos proporciona mucho más malestar que quitarnos nuestros alimentos favoritos durante un tiempo.

Este es, de hecho, uno de los componentes que entran en juego cuando tratamos de cambiar nuestros pensamientos y redirigir las sensaciones asociadas con la felicidad e infelicidad. Es fácil darse cuenta que elegimos comer menos para vernos bien en un evento especial. El mismo tipo de pensamiento se tiene que aplicar a la idea de una buena imagen, añadiendo el sentirnos bien y ser saludables, todo ello unido.

 

Una vez que no nos sentimos cómodos con lo que estamos viviendo, algo en nuestro interior demanda un cambio.


Uno de los errores más grandes y habituales que cometemos es que no miramos todo el conjunto cuando pensamos en el placer o la incomodidad. Tendemos a pensar en términos de aquí y ahora, el futuro inmediato, en vez de en una situación a largo plazo.

 

Por naturaleza, dejamos entrar las cosas que nos proporcionan gratificación instantánea. Esa es la razón por la que, incluso si queremos adelgazar con todas nuestras fuerzas, acabamos dándonos el capricho de tomarnos otro trozo de tarta de chocolate. Obtenemos placer al momento, y nos libera de los pensamientos desagradables de la dieta.

Todavía existe el pensamiento y el deseo de perder peso para vernos y sentirnos bien, pero esos resultados van a llevar tiempo, retrasando nuestra satisfacción. Debemos aprender a dejar atrás el deseo de retrasar el momento.

Tenemos que reprogramar nuestro cerebro para que quiera trabajar en metas a largo plazo, en vez de estar obsesionados con la satisfacción instantánea. La comprensión de lo importante que es desarrollar esta habilidad y aprender a utilizar las herramientas que necesitamos, hará posible el cambio en nuestros procesos de pensamiento, para que así podamos tener éxito a la hora de realizarlo y mejorar nuestra vida.

La clave para lograr estos cambios es comprender que no hay un “placer” o “dolor” real involucrado en hacer dieta o en ser indulgentes con la comida. En vez de eso, estos son los términos que utilizamos para describir nuestra percepción de las cosas.

Nuestra mente acepta como realidad las cosas que le contamos. Si relacionamos el comer de más, o darnos caprichos de ciertos alimentos calóricos, con la felicidad y placer, entonces nuestro cerebro reaccionará haciéndonos que los percibamos como una experiencia placentera, sin importar lo poco sanos que puedan ser. Esto refuerza nuestra creencia personal de que está bien mimarnos con un momento de disfrute en vez de actuar para asegurarnos resultados a largo plazo, permanentes.

El pensar en niños hambrientos provoca, de forma inconsciente, que nos comamos toda la comida que tengamos en el plato


Otro aspecto de este proceso de pensamiento es el hecho de que la mayoría de nosotros hemos estado condicionados a no desperdiciar comida. ¿Cuántas veces nos han dicho cuando éramos niños que teníamos que comérnoslo todo porque “hay muchos niños que pasan hambre en el mundo”?

El subconsciente nos condiciona a comer toda la comida del plato o seremos unos derrochadores. Esta forma de pensar sin lugar a dudas contribuye a comer de más.

Algunas personas han afirmado que escuchar esta frase les hace no querer comer nada (después de todo, pensar en niños hambrientos no es algo que exactamente potencie el apetito), provocando que se atiborren más tarde. De nuevo, la actitud tiene que cambiar para poder entender que esta circunstancia no tiene nada que ver con cuánto o qué quieras comer.

Nuestros procesos mentales están controlados por nuestras percepciones. Nuestras ideas, recuerdos, sentimientos, e imágenes mentales se fusionan todas para formar los pensamientos hacia lo que nos ofrece placer y lo que nos trae descontento. Las cosas que nos infligen dolor o disgusto son rápidamente vinculadas a cualquier cosa que hayamos experimentado anteriormente relacionada con este tipo de sentimientos. Lo mismo se aplica a los recuerdos y experiencias agradables. Esto es lo que hace necesaria la reprogramación de nuestro cerebro.

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Toma el control de tus pensamientos y tomarás el control de tu vida

Este tipo de procesos de pensamiento necesitan revertirse para que podamos empezar a entender que comer menos para perder peso nos traerá sentimientos de felicidad y satisfacción que durarán mucho más que el sabor que una golosina deja en la boca. Hay diversas formas de conseguir esto. Llevará algo de tiempo, pero los resultados merecen la pena.

Una de las maneras más efectivas de lograrlo es distraer la mente. Decide comer solo la mitad de la cantidad habitual en las comidas. Cuando tengas el plato delante de ti, antes de probar bocado, separa la comida en dos partes iguales, y echa a un lado una de ellas.

Dejar algo de comida en el plato no es motivo de vergüenza ni es derroche

Come solo la mitad, ni un bocado más. No te preocupes si crees que estás derrochando el alimento: siempre puedes guardar el resto para la siguiente comida, o compartirla con alguien, o dársela a la mascota. Aprende a reprogramar tu cerebro para aceptar estos pensamientos.

El hecho de que no te comas todo el alimento del plato no es un derroche, y tampoco es permanente. Conforme tus pensamientos comiencen a cambiar, serás más y más consciente de la cantidad de comida que estás preparando y poniendo en el plato.

Cuando esto suceda, empezarás a cocinar menos comida de forma automática, preparando solo la cantidad que sabes que es saludable para ti. Cuando vayas a un restaurante, evita elegir los platos del menú que no sean sanos usando las mismas habilidades de toma de decisiones.

 

Antes de que te des cuenta, estarás usando tus nuevos trucos y herramientas sin pensártelo dos veces. La idea principal es que aprendas a elegir conscientemente que quieres comer menos. Esto le mandará un mensaje claro a tu cerebro, diciéndole que tú tienes el control, que tú tomas las decisiones. Te proporcionará felicidad y satisfacción de una forma sana, bastante diferente a lo que hace comer de más.


Una vez que termines tu comida, distrae tu mente de su costumbre de querer comer más. Lee un libro, escucha música, ve una buena película, llama a un amigo y conversa, o da un paseo. Esto aumentará tus sentimientos de felicidad y logro. Este placer es real, y es del tipo que dará resultados positivos a largo plazo.

Este es solo el comienzo de nuestro aprendizaje sobre las percepciones subconscientes y los factores que afectan a las decisiones que tomamos. Asumimos que tenemos en todo momento el control de nuestros pensamientos y elecciones, pero la verdad que no siempre es el caso.

La mente humana es algo increíble. Siempre estamos aprendiendo más y más sobre ello. Cuanto más nos hacemos conscientes de cómo funciona nuestra mente, mejor podremos tomar decisiones correctas y aplicarnos a nosotros mismos y a nuestros procesos mentales las cosas que nos ayudarán a llevar una vida saludable, feliz y más satisfactoria.

 

Puntos saludables a tener en cuenta sobre los hábitos alimenticios:

1. No pienses que evitar comer ciertos alimentos es negarte un placer. En vez de eso, piensa en ello como una experiencia agradable ya que eliges comer alimentos buenos y nutritivos en vez de basura que puede dañar tu cuerpo.

2. Entrena a tu mente para que piense que dejar un poco de comida en el plato es algo positivo que te dará felicidad, pues eso significa que no estás comiendo de más.

3. No esperes resultados inmediatos. El reprogramar tus pensamientos llevará unas pocas semanas hasta que te acostumbres. Cambia tus pensamientos en relación a la comida con consistencia y consciencia. Tu cerebro empezará automáticamente a reemplazar los viejos procesos poco saludables por unos nuevos, más productivos.

 

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